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DESDE ALTAMAR

Gran Linares

Es el aire de tu tierra, Gran Linares,

la brisa emergente de la sierra,

encauzada por el valle del condado

donde el Guadalquivir empieza.

Es la mina romana de tu plomo

y el olivo robusto de tu tierra

lo que ennoblece tu caudal de historia,

que un Ángel con pasión relata.

Gracias a él, te conocí gallarda,

impregnada de sentimiento y gloria,

prendida en la pasión de su memoria

y en los ojos inquietos de su infancia.

Sobre el mapa tendido de mi España

he de llamarte “Gran Linares”

porque “grande” te puso quien te narra.

Justo al pasar Despeñaperros

avisa el horizonte de tu vista

un nido de cigüeña, antaño chimenea.

Tras las lomas de sombras y reflejos,

a la izquierda del camino que serpea,

¡allí apareces tu, callada y quieta!

Y, tal vez, por ser romana y mora tu corona,

sobre plomizo corazón extiendes

una alfombra de fértil tierra roja,

para que el olivar, omnipresente,

te culmine en verde y plata con sus hojas.

Gran linares, bien mereces

el galardón de grande

que Ángel Rodríguez te otorga.

A mi admirado y querido amigo Ángel Rodríguez.

¡Cuerpo a tierra, que vienen las elecciones!

Si hubiese un partido que cumpliera todos los compromisos electorales a pies juntillas seguro que fracasaba en una legislatura. No quiero entrar en posturas política (esa cualidad que se diluye a partir de los cuarenta) hablo de los llamados compromisos de campaña. Se crea un cisma del desencanto que defrauda a quienes esperan y agobia al resto del personal. Esto va a concluir dando relativo valor a la democracia (el mismo que acompañará sus Señorías). En teoría económica yo explicaba, no sin cierta incredulidad, que la utilidad marginal es la que reporta la última de las unidades monetarias. Pues bien, los políticos han venido a demostrar que la utilidad marginal existe y, además, es útil – de ahí su nombre-. En base a esta teoría todo debe quedar para el último minuto: el de las promesas. Durante cuatro años andan en enredos y quehaceres desconocidos, amparados en lo que yo llamo “nomenclatura” (versus Fuenteovejuna) y despreciando a la ciudadanía por distancia pero, en el último minuto, nos prometen arreglar la vida. Señores diputados, ¿no han tenido cuatro años para ello?

Al final mi agnosticismo político y la teoría económica se reafirman. Tenía razón el profesor Castañeda con su erre que erre matemático. La utilidad de la última de las porciones es útil, sobre todo, ante la masa. Y, por los resultados de las elecciones, podremos calcular el nivel de ignorancia de este país. Será lo único que saquemos en claro.

Este comentario quiero dedicárselo, con permiso del lector, a don Antonio Machado. “Españolito que vienes al mundo, te guarde dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón.”

Presentación.

Presentación.

Cercana la tormenta el aire se vuelve brisa suave. Huele a mujer morena y jazmín. Este aire me recuerda a mi jardín, del que tan lejos estoy.